Política de Cookies

El sitio web de la Universidad de Cádiz utiliza cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y medición del tráfico, así como permitir el correcto funcionamiento en redes sociales, y de este modo poder mejorar su experiencia de navegación.

Si desea configurar las cookies, pulse el botón Personalizar Cookies. También puede acceder a la configuración de cookies en cualquier momento desde el enlace correspondiente en el pie de página.

Para obtener más información sobre las cookies puede consultar la Política de cookies del sitio web de la Universidad de Cádiz.

Personalización de Cookies

El sitio web de la Universidad de Cádiz utiliza cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y medición del tráfico, así como permitir el correcto funcionamiento en redes sociales, y de este modo poder mejorar su experiencia de navegación.

Para obtener más información sobre las cookies puede consultar la Política de cookies del sitio web de la Universidad de Cádiz. También puede acceder a la configuración de cookies en cualquier momento desde el enlace correspondiente en el pie de página.

A continuación podrá configurar las cookies del sitio web según su finalidad:

  • Análisis estadístico

    En este sitio se utilizan cookies de terceros (Google Analytics) que permiten cuantificar el número de usuarios de forma anónima (nunca se obtendrán datos personales que permitan identificar al usuario) y así poder analizar la utilización que hacen los usuarios del nuestro servicio, a fin de mejorar la experiencia de navegación y ofrecer nuestros contenidos de manera óptima.

  • Redes sociales

    En este sitio web se utilizan cookies de terceros que permiten el correcto funcionamiento de algunas redes sociales (principalmente Youtube y Twitter) sin utilizar ningún dato personal del usuario.

Crisis Globales

Una crisis es un cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados  Los catástrofes naturales (terremotos, maremotos, huracanes, tifones, inundaciones, sequias…), las pandemias, las hambrunas, él éxodo de población o los conflictos armados, entre otros fenómenos, causan cada vez con mayor frecuencia y magnitud un incalculable sufrimiento humano en muchas partes del mundo, especialmente en los países más empobrecidos y con mayor vulnerabilidad ante los efectos de los devastadores fenómenos.

La aparición de uno de estos fenómenos (naturales, tecnológicos o bélicos) supone una grave perturbación en el funcionamiento de las sociedades, causando numerosas pérdidas humanas, materiales y medioambientales, que exceden de la capacidad de los afectados para afrontarlas en el espacio y en el tiempo. La vulnerabilidad de los contextos afectados por las crisis globales, se relaciona tanto con el riesgo de exposición de éstos eventos sobre las poblaciones, la capacidad de resiliencia de los mismas para afrontar la crisis (es decir adaptarse al medio y resistir o sufrir graves consecuencias a causa de ellas), la gestión que hagan los Gobiernos para gestionarlas así como la capacidad de recuperación de las sociedades afectadas.

Las crisis también repercuten en todos los ámbitos, castigando a los colectivos más vulnerables y a las sociedades menos desarrolladas:

1) En el ámbito económico, se producen efectos directos sobre los bienes materiales de la población afectada, efectos indirectos sobre la producción y la prestación de servicios a la comunidad y efectos secundarios sobre la tasa de crecimiento.

2) En el ámbito político, en el contexto nacional pueden aparecer discrepancias entre la gestión del Gobierno y la oposición o los agentes sociales; Asimismo en el ámbito internacional pueden producirse tanto críticas a la forma de coordinar la emergencia, como aparecer conflictos económicos y geopolíticos en las zonas castigadas, que evidencian en muchos casos la fragilidad del propio Estado.

3) En el ámbito social y cultural, los desastres producen graves alteraciones sobre las infraestructuras educativas y sanitarias con importantes consecuencias sobre la salud, las rutinas y la vida de las personas.

En situaciones de emergencia, las instituciones políticas y administrativas ponen en marcha respuestas humanitarias más o menos rápidas y más o menos adecuadas, influenciadas en muchos casos por la magnitud que alcanzan determinados desastres en los medios de comunicación. Sin embargo, estas intervenciones deben producirse de forma inmediata y coherente, teniendo en cuenta las políticas de desarrollo a medio y largo plazo.

Las herramientas que en cualquier caso deben ponerse en marcha en situaciones de normalidad son la prevención (que es la aplicación de medidas para evitar que un evento se convierta en un desastre) y la mitigación del riesgo (que son medidas para reducir la vulnerabilidad frente a ciertas amenazas). Estos instrumentos de protección que deben gestionarse desde las autoridades pero también a nivel individual y comunitario, comienzan por conocer cuáles son las amenazas y ser conscientes de los riesgos a los que estamos expuestos, reflexionar y planificar lo que podemos hacer en cada caso para autoprotegernos y seguir fielmente las instrucciones y recomendaciones de quienes coordinan la emergencia.