La iniciativa de Alumnado Embajador de la UCA, financiada por la Diputación de Cádiz, transforma la atención sanitaria en comunidades rurales de Guatemala 30 julio 2026
Lucía Reyes y María Sánchez completan una destacada estancia en Quezaltepeque con proyectos de salud comunitaria, primeros auxilios, control del pie diabético y lucha contra la desnutrición infantil.
La puesta en marcha sobre el terreno de la iniciativa Alumnado Embajador UCA, enmarcada en el Programa de becas al alumnado universitario en proyectos de cooperación al desarrollo de la Diputación de Cádiz y la Universidad de Cádiz, ha arrancado con un balance positivo. Las estudiantes del Grado en Enfermería Lucía Reyes y María Sánchez, primeras seleccionadas en esta convocatoria, han completado durante el mes de julio una estancia en Quezaltepeque (Guatemala) que ha superado ampliamente los objetivos asistenciales y formativos previstos en el diseño inicial del proyecto.
Trabajando en coordinación directa con la Asociación Paz y Bien y el personal sanitario de referencia en la zona, las dos embajadoras han desarrollado una intervención transversal orientada al bienestar de la población local.
En el ámbito sanitario, las alumnas han llevado a cabo talleres de capacitación en primeros auxilios y atención primaria, además de diseñar sesiones monográficas sobre la prevención y cuidado de enfermedades crónicas de alta incidencia, como la diabetes y la atención específica al pie diabético. Esta labor formativa se ha complementado con la valoración clínica básica (toma de constantes vitales y escalas de salud biológica y psicosocial) y la revisión del almacén de insumos sanitarios de la entidad (sueros orales, soluciones de rehidratación y material de cura).
Uno de los aspectos más destacados de la estancia ha sido su implicación en la vertiente social y de desarrollo. Las estudiantes se han integrado activamente en el “Programa de Lucha contra la Desnutrición: Niñez Saludable / Familias que Prosperan”, participando en la logística y reparto de paquetes nutricionales para madres, niñas y niños de la región. Asimismo, han colaborado en la clasificación y distribución de ropa y calzado para la puesta en marcha de roperos comunitarios orientados a las familias en situación de mayor vulnerabilidad.
Conscientes de que la salud comunitaria abarca el tejido social en su conjunto, Lucía y María han coordinado dinámicas de grupo con asociaciones de mujeres locales para fomentar el apoyo mutuo y el autocuidado. Para llegar a los hogares de más difícil acceso, las alumnas han realizado constantes desplazamientos a pie por caminos y veredas rurales, integrándose plenamente en el día a día y la cultura de la comunidad.
Como explica la propia María Sánchez en sus reflexiones sobre el terreno, volver a participar en estos proyectos responde a “un sentimiento de afinidad, de querer seguir sirviendo a las personas y de aportar los conocimientos adquiridos en España, pero sobre todo de seguir aprendiendo de la comunidad”.
Con el éxito de esta primera comisión, la iniciativa de Alumnado Embajador confirma la valía de la formación universitaria aplicada a la cooperación internacional, consolidando un modelo de transferencia de competencias que genera un impacto real en las comunidades de acogida.
